RECONOCIMIENTO DE DOCUMENTOS PRIVADOS Y FIRMAS...

Quienes hayan suscrito un documento privado podrán acudir ante el notario para que este autorice el reconocimiento que hagan de sus firmas y del contenido de aquel. En este caso se procederá a extender una diligencia en el mismo documento o en hoja adicional. En que se exprese el nombre y descripción del cargo de notario ante quien comparecen; el nombre e identificación de los comparecientes la declaración de estos de que las firmas son suyas y el contenido del documento es cierto, y el lugar y fecha de diligencia que termina con las firmas de los declarantes y del notario, quien estampara el sello de la notaria. Conforme con el articulo 34 del 2148 de 1983, en la diligencia de reconocimiento de un documento privado al notario debe dejar constancia de la manifestación del interesado, suscrita por este, de que el contenido de aquel es cierto. Para tal efecto podrá utilizar un sello en donde se exprese de manera inequívoca esta declaración, si el documento contiene varias hojas, sellara y rubricara cada una de ellas. Esta diligencia será firmada por el notario en último lugar. En igual forma se procede para el reconocimiento de la firma.

Cuando se trate de personas que no sepan o no puedan firmar, en la diligencia de reconocimiento se leerá de viva voz el documento, de todo lo cual dejara constancia en el acta, que será suscrita por un testigo rogado por el compareciente, quien además, imprimirá su huella dactilar, circunstancia que también se consignara en la diligencia indicado cual fue la impresa. 

 

Reconocimiento de firmas y documentos privados.

 

 Cuando las partes hubiesen confeccionado un documento privado y fuese su voluntad la de revestirlo de formalidad, pueden acudir ante el notario para que este como fedatario público, proceda a reconocer tanto las firmas que estampan la voluntad jurídica de las partes como el contenido formal de la misma pieza documental. Según lo reglado por el artículo 34 del decreto 2148 de 1983, en la diligencia de reconocimiento de un documento privado, el notario debe dejar constancia de la manifestación del interesado, -suscrita por este- de que el contenido de aquel es cierto. Por lo anterior podrá utilizar un sello donde se exprese de manera inequívoca esta declaración, igualmente si el documento contuviera varias hojas, sellará y rubricará cada una de ellas, esta diligencia será firmada por el notario en último lugar, procedimiento de la misma manera  para el reconocimiento de la firma.

 

Reconocimiento para personas que no saben o no pueden firmar


En el caso de personas que no sepan o puedan firmar, en la diligencia de reconocimiento se leerá de viva voz el documento, de todo lo cual dejará constancia en el acta, que será suscrita por un testigo rogado por el compareciente, interviniente que en adición  imprimirá su huella dactilar, dejando por sentado en la pieza documental que se pretende formalizar la realización de tal acción.


Reconocimiento para personas sin capacidad auditiva, invidentes o que no sepan leer

Si se tratase de personas invidentes, el notario leerá de viva voz el documento y si fuese consentido por el declarante anotará esta circunstancia.

Si entre los comparecientes hubiese individuos sin capacidad auditiva, ellos mismos leerán el documento y expresarán su conformidad con lo plasmado en el mismo.

Si ante  la circunstancia que uno de los intervinientes no supiesen leer, aquellos manifestarán al notario su intención para que sea él quien de consonancia a la voluntad jurídica de las partes y el contenido material del documento que se pretende formalizar y se cercioro del asentimiento de ellos tanto para obligarse en los términos del documento como para reconocer su contenido y rogar su firma.


Comparecientes absolutamente incapaces.

 

El notario no prestará sus servicios si el compareciente si este fuese  absolutamente incapaz y la incapacidad fuese percibida por el notario o hubiese prueba de tal incapacidad.